viernes, 10 de julio de 2015

Ya no sé que es el amor, me siento carente e ingnorante de aquello que se llama amor.
Me encuentro con las manos cerradas y el pecho vacío.
No tengo pensamientos románticos ni eróticos.
¿A dónde se fue el amor que mi vida iluminó?
No te miro, ni siquiera te observo, mucho menos te imagino. Ya no.
Esta jaula no me satisface, ni perder aqui mi vida, mi inspiración frígida se esconde en lo desconocido.
La vida sin amor es atemporal. Se pudre mi alma en el aire, mi mente se desintegra, mi cuerpo se desprende de sus sentidos. ¿Qué es de la vida sin sentidos?
Sin tocar una piel que se estremezca, sin escuchar palabras de consuelo, de ánimo o de deseo, sin observar mágicos paisajes, sin oler perfumes nuevos, sin probar manjares exquisitos.
¿De qué sirve la vida sin sentir? ¿Sirve sentir sólo odio?
Porque a mí el odio me sobra, pero sentirlo no me basta.

Vida triste y miserable.

¿A qué te he traído? ¿Qué mundo he de presentarte? Si en esta vida no hay más que inmundicia, injusticia y crueldad.

Si ya no queda agua limpia que beber, si ya no hay aire limpio que respirar,
si todo lo que tocas te hace doler, si no hay más amor para crecer...

Todo tiene un precio y si no lo pagas no puedes obtener nada, está infravalorado cualquier esfuerzo,
sobreestimada la moneda, retorcido todo el sistema...

Te he traído a una vida de limitaciones con una heréncia genética defectuosa, perdoname mi amor por esta vida desventurada y malafortunada, perdón por esta vida insípida a la que te traje,  perdón por ser ingenua y creer que te valdría la pena, perdón por esta vida triste y miserable, perdón por bajarte del cielo, mi bello ángel.